Siempre ha pasado lo mismo, llega el momento y nada. No me atrevo. Es a veces obvio el interés y la cortesía, las miradas y las charlas, algunos comentarios y las depedidas con esperanzas de que pase algo, siempre formulando otra frase o diciendo adiós sin retirarse. Es un juego divertido.
-La verdad es que justo ahora no podría manejar.
-Tienes razón, los temas vuelan por los aires y en este estado creo que la distracción gana.
-Sí, vuelan y pasan como una parvada descompuesta de papeles con títulos de conversaciones elegidas al azar.
-Con la primera oración, para de ahí seguir, sólo que en medio del tema tendemos a tomar otro-y sonrió.
-Entonces creo que lo mejor es esperar un rato para poder ir ¿no crees?
-Sí, será lo mejor-contesté mientras pensaba en las pequeñas muecas y el desvío de su mirada cuando trataba de recordar de qué estábamos hablando.
-¿Qué te estaba diciendo?
-No recuerdo-en serio que no podía.
-Ah sí, pues te digo que me pasan cosas súper extrañas.
-Sí, de hecho no es nada común eso de que te caiga un foco así, de la nada.
-Además el otro día...
Y me perdí observando otra vez sus muecas y sus ademanes. Alcanzaba a percibir el tono de voz y su pausado estilo de charla. Me esforzaba por poner atención a la anécdota pero no lo logré. Sólo pensaba en decir lo que yo ya tenía planeado. ¿Lo diré ahora?-me preguntaba a cada momento-Está bien, termina esta frase y le comento...
-Entonces, estuvo súper loco, no sé, en serio que tengo como imán para esas cosas.
-Sí oye, eso está muy, muy extraño-y reí un poco, entendiendo a medias el asunto.
-En fin, ya me tengo que ir, todavía tengo que llegar a hacer algunas cosas.
-Sí, yo también tengo que terminar una presentación-le decía mientras ya me desesperaba el asunto de haberla visto varios días sin decirle nada todavía. Tengo que hacerlo ahora... trataba de obligarme. Y en verdad que estuve a punto.
-Sí, además este fin fue pesadito, no sé, raro.
-Es verdad, como que todos los días se revolvieron y el domigo parece más lunes que el sábado...-dícelo ahora tonto-me repetía.
-Ahora sí, ya me voy.
-Está bien, te acompaño-ya, por favor, vence al nervio. Ya se marcha y tú sigues aquí con las ganas y sin atreverte, es necesario que ya dejes la cosas claras.
-Bueno, pues hablamos en la semana y hacemos algo el fin.
La escuchaba decir eso y sentía desvanecer la oportunidad.
-Está bien, pues esta semana será pesada, pero sí nos vemos ya por el viernes-trataba de hacer tiempo.
-Bueno, nos vemos-y se acercó para la despedida.
-Que te vaya bien, que sea leve tu semana.
-Sí, gracias, porque en serio que entre semana no tengo tiempo de nada.
Y regresó para hacer otros dos o tres comentarios, seguidos de otros míos, lo que de algún modo corrobora la espera de algo, de una frase directa, de abalanzarse sin pensarlo directo a sus...
-Okey, te veo entonces.
-Sale pues, bai.
No pasa nada, seguimos aquí-pensé-y caminé de regreso sintiéndome un poco derrotado pero contento al mismo tiempo, les digo, es un juego divertido.
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