jueves, 27 de diciembre de 2007

alcol (sin "ache")

Escribir borracho es lo mejor que puedes hacer, simplemente porque dices la verdad.
Cuando algo pasa lo sabes, no te atreves a decirlo pero pasa.
Es por eso que uno se calla las cosas, para darles el valor que se merecen en estos momentos...

domingo, 23 de diciembre de 2007

...

-¿Cómo tomarlo?
-Como viene.
-¿Y cómo es que funciona?
-Entra y se queda aplastando tus órganos, exprimiéndolos.
-No me gusta nada. ¿Qué es lo que tú hiciste?
-Morir.

jueves, 20 de diciembre de 2007

Toco

Escucho la canción. Me siento bien, me identifico en ella. Entonces corro, llego al lugar y toco el timbre, la puerta se abre... no sé si me invitarán a pasar. La canción sigue de fondo.

lunes, 17 de diciembre de 2007

Estructuras con castillos

Las estructuras de algunos de mis peores defectos están hechas de concreto y castillos de barillas, por lo que tirarlos se convierte en un problema de dimensiones enormes, razón por la cual estoy, justo ahora y por enésima vez, trabajando en la construcción de un edificio de muchos metros de altura (que estará justo en el centro y de donde podré ver todo hacia abajo), el problema es que siempre que comienzo me cancelan la obra.

i guant mai memoris baq

Los recuerdos vienen y van (cual espasmo), desde comidas familiares de las que tengo imagenes muy clavadas en mi psique, hasta algunos de las últimas visitas-esporádicas y sin mucho contenido, admito-. De unos a otros se han ido debilitando, son ahora más como líneas imaginarias pintadas con gis sobre la banqueta de cemento donde ha pasado ya mucha gente. Algunas veces, siento que lo vivido en la primera parte es como un sueño del que desperté y del que ahora vivo totalmente desligado, que de vez en vez me encuentro en alguna esquina sentado cual teporocho al que reconoces y te provoca una extraña nostalgia.

¿Qué hacer para recuperarlos? para no perder mi formación, para estar siempre conciente de dónde vengo, para darle porqués a algunas de mis acciones... pues gastar tiempo en eso pendejo!! Sí, sí, la respuesta la sé, pero cuesta trabajo cuando estás acostumbrado a otro ritmo, a otras formas, a una vida ya totalmente distinta.

Sé que tengo que hacerlo, una, porque definitivamente quiero, otra, porque es necesario para que la carga, cuando pase lo inevitable, sea menos pesada. Estoy muy seguro que dolerá, pero así se dieron las cosas y ni modo, la decisión se tomó y aquí estoy, como siempre, queriendo solucionar lo resquebrajado por las bifurcaciones del camino, con un pie de un lado y el otro en extremo contrario, partido, justo como el cerebro, como los recuerdos que quiero de regreso.

Cuando...

Cuando algo así pase, debes recolectar todo aquéllo que afectó, echarlo en una bolsa (el tamaño dependerá del tiempo y a veces se necesitan dos), sacarlo a la calle de adentro y estar convencido de que pasará el camión recolector.
Cuando pase todo lo contrario, puedes decorar todo el interior con las cosas que tal vez más tarde vayan a las bolsas, invitar a pasar a la sustancia (puede ser que viva ahí algun tiempo) y disfrutar el paisaje.

domingo, 16 de diciembre de 2007

Clarificando

A veces las cosas pasan cuando menos las esperas, a veces de formas inimaginables. A últimas fechas, han pasado algunas que me hacen sentir diferente el estómago de vez en vez, sobre todo cuando están hablando mis dedos y obtienen respuesta con sonidos de teclas imaginados que se reflejan en mi monitor con un "ya dijo". En esos momentos y entre encuentros con charlas excelentes (entre otras cosas) han surgido los pequeños espasmos agradables que suben y bajan del vientre a la caja toráxica cual vaivén de letras en la conversación o los cambios de tema cuando el contacto es personal. Por tal razón me ví en la necesidad de acudir a mi médico de cabecera (con el afán de no hacer desaparcer los pequeños bienestares, que ya iban en aumento), para lo cual debía tomar el camino de la conciencia, ya que está situado al norte.

-¿Cuáles son los síntomas?-me preguntó mientras yo me sentaba en su sillón imitación piel con una leve sonrisa pintada en la cara.
-Creo que siento un nervio acompañado con algo de felicidad justo aquí- señalé.
-Va y viene o es constante?
-Pues va y viene dependiendo de la intensidad de la conversaciones y encuentros, aunque desde ayer es constante y progresivo, creo.
-Me imagino ha vuelto a consumir esa sustancia...
-Sí.
-Muy bien, veamos- dió dos o tres golpetos en la zona.
-¿Cómo lo ve doc?
-Justo lo que pensaba... aunque ya está en una etapa un poco más avanzada.
-¿Es muy grave?
-Eso dependerá de lo que siga pasando, pero es un claro síntoma de que están surgiendo emociones.
-¿Y cómo hago para que no se vayan?
-Mire- sacó su recetario- debe comenzar por tomar con seriedad el asunto, ya que es delicado-esta vez más, pensé-, ya que lo haya hecho, deje fluír las cosas de forma natural y manéjelas con la más estricta sinceridad, así logrará que el espasmo se convierta en una refrescante sensación constante y creciente. No se preocupe, no le va apasar nada- y me entregó el papel.
-Gracias, cuánto le debo?
-Ya veremos.

Emprendí el regreso con el espasmo latiente sintiendome muy bien por haber resuelto las interrogantes y convencido de hacer caso a las recomendaciones.
Llegando te ví y el nervio vino fuerte con esperanzas de crecer.

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Contesteishon a un mensaje socolmiano

Pues siempre hay que estar desvariando, si no, ¿qué sentido puede tener lo que no lo tiene? Cuando eso pase, puedes salir, gritarte a ti mismo (pa tu interior), correr a tu cabeza, jalarte el cabello (hacia adentro y abajo, claro está) cuidando que no se quede nada regado por ahí, que luego los pequeños gerundios que todavía no salen se molestan, después de eso sentarte, echarte un café en chinga (si no, sí se dan color que desvarías), sales y ya tomas todo con calma, ahora, a solas esmuuuuy diferente...

lunes, 3 de diciembre de 2007

Tinta Sangre

No quiero dejar manchas de sangre en esta ocasión, me repetía constantemente sin saber qué es lo que iba a pasar más adelante. Doblando en la esquina me di cuenta que llovía y ahí estaba yo, tirado en la banqueta con manchas rojas en la camisa –ya lo veía venir, pensé-. Estaba balbuceando, semiconsciente y todavía vestido, lo cual representa una situación satisfactoria, puesto que en otras ocasiones me he encontrado desnudo, desmembrado, y lo que queda de mí, en medio de un charco de sangre.

A veces cuando quieres algo, no lo puedes tener y viceversa; claro, estoy hablando de una cosa aparentemente simple como conciliar el sueño. Es fácil de decir, pero cuando hablamos ya de una enfermedad terminal como sentir, por ejemplo, todo se vuelve más confuso y cada vez más complejo. Obvio que el resultado del estrés provocado por dichas encrucijadas está en relación directa al valor que uno le asigna a una u otra cosa; éste a su vez no siempre tiene una raíz tan clara y visible como para cortarla y sustituirla con otra planta de diferente valor, razón por la que nos es encabronadamente difícil desasociarlas. Entonces, uno sufre, sufre porque lo que esperas, simplemente, pasa de otra forma. En este sentido (sin que deba tenerlo), camina uno por la vida, la vida de la memoria, por los callejones de buenos recuerdos, malos recuerdos, amplias y limpias avenidas de momentos que nos hacen sentir orgullosos. A veces, uno se traslada a Ciudad Presente (que puede caber hasta dos semanas cuenta atrás), casi siempre en tren, para ir planeando cada instalación eléctrica, las tuberías y los accesos que deba llevar cada nueva construcción, del tipo que sea, un edificio en nombre del trabajo, un nuevo puente para que las pendejadas lleguen más rápido a su destino, etc.

Esta vez, iba saliendo de una junta en la calle “Confusión”-me caga esa calle; siempre es un pedo salir de ahí- con una cosa en mente, la conclusión a la que llegamos en dicha reunión-. No quiero dejar manchas de sangre en esta ocasión… no quiero dejar manchas de sangre en esta ocasión- cuando al dar la vuelta a la esquina en “Presentimiento” (donde por cierto, les rento un lugar a un par de yonquis pesimistas), ¡tómala! Me veo boca arriba, tratando de pedirme ayuda. Para mi suerte, esta vez me he encontrado a tiempo, me ayudé a levantarme, me pregunté cómo estaba –he estado peor, esta ha sido muy ligera, me contesté-, me llevé a casa (vivo justo en el centro), me recosté y me senté a un lado hasta que pasara el malestar, aunque de sangre no he podido evitar mancharme un poco.

miércoles, 28 de noviembre de 2007

Parte 1, 2 y 3, la 4 mejor no.

La soledad vuelve atacar, más en unos momentos que en otros. Estar solo es bueno cuando no quieres que te molesten (¿están de acuerdo?), el problema viene cuando quieres ser molestado por todos aquéllos detalles que primero comienzan por cautivarte, ya que son peculiaridades que le dan ese encanto de lo nuevo y la frescura del descubrimiento en el otro, siempre al principio; pero que después pasan, casi siempre, a la etapa en que los detestas, porque la forma en que te mira ya no es la misma, aunque más bien el punto del asunto es que tú ya no ves que te mira de la misma forma o simplemente a veces no quieres verla así eni mor. Realmente el mayor de los enredos llega cuando pasando la segunda etapa mencionada, extrañamos lo que nos cautivó, y lo más impactante-desconcertante es que para que esta tercera parte surja es necesario que nos dejen de molestar, es decir, nace de la ausencia, del espacio vacío, de un hueco de la mitad del sandwich que ahora se queda en el plato, o bien termina por empacharnos, es justo ahí cuando hace frío en el estómago y uno se queda pensando, añorando, diciendo: “puta madre, no me hubiera comido esa mitad”, pero en realidad es que uno sabe que extraña, que ahora está solo, que en unos días le van a dar ganas de salir corriendo a cualquier lado para ver si se encuentran repentinamente, así, a veces encuentras, a veces no (cuando ya es enfermizo y caprichoso, es preferible no encontrar). Yo ya no busco ese encuentro, la tercera etapa la he dejado ya muy, pero muy atrás de la última vez que pasó que me molestaran, más bien creo que hay alguien que podría comenzar a cautivarme, espero que en esta ocasión, si es que pasa, andemos de ida y vuelta entre las dos primeras partes (dicen que así dura más).

lunes, 26 de noviembre de 2007

Este es el inicio del experimento, porque siempre es bueno experimentar hasta que uno se hace experimentado en algo, aunque lo más probable es que me quede solo en la práctica.