martes, 2 de febrero de 2010

Preámbulo a febrero de dos fechas.

Tal vez el tiempo sí sea una pura ilusión. Tal vez sea la tristeza de vivir en un mundo gris la que define nuestra existencia. Hoy descubro que los espacios donde me encuentro son muy distintos a los que eran contigo. Mis manos son diferentes... hasta mi risa, creo. Y es que sigo pensando en los errores cometidos, añorando una habitación que solo me habla de recuerdos quietos, como diría "Soda Stéreo". Ese preciso momento que grabé a propósito para atormentarme ahora.

No encuentro un lugar donde me sienta bien conmigo, donde no se cuele algo de ti en mi cabeza. No encuentro nada en el reproductor de iTunes que pueda escuchar con simpatía o que no relacione con alguna noche de juegos de dominó, carcajadas y dibujos sin sentido. Todo pasa dando vueltas como si estuviera girando en una rueda de la "fortuna", y yo... con ganas de vomitar.

Es el mes de febrero y nunca he sido susceptible a las mediocres fechas románticas que se celebran, aunque al estar pensando en lo que escribo, recibo, irónicamente, promociones de un museo para festejar este día del desamor con "tu pareja" y eso me recuerda la pesadumbre de mi situación. Este mes, dicho sea de paso, también es el mes de tu cumpleaños y no sé qué hacer, si llamar, enviar un mensaje o definitivamente seguir en una ruta incierta donde no sé si ya todo ha desparecido o va diluyéndose lentamente hasta que llegue el momento donde acabe en un despeñadero (ojalá).

No sé nada. No veo cine desde hace tiempo, pues siempre pregunto tu opinión cuando no estás. No bajo música porque eras tú la que me alimentaba muchas veces. Tengo miedo de escuchar Mars Volta, de voltear y saber que tus formas se han ido, que no hay más partidas de "risk" ni más minipizzas por hacer, no hay más que comentar un domingo por la mañana, ni "Caótica Ana", ni martes de "blockuster", ni una noche en la azotea viendo las estrellas, no hay más dudas de física que quiera resolver, no más dedicatorias a mano de Cortázar, no más monicíclope con la caja de madera que pintaste para mí. No quiero estar aquí, en mí. No hay más nada. No quiero a febrero con sus dos fechas. No quiero extrañarte, ni aceptar que ya no estás.

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